Don Mariano Rajoy y su discurso sobre el estado de la Nación, no ha tenido desperdicio.
Con total atención he escuchado su discurso sobre la corrupción, sobre el paro, sobre los méritos de su partido en la gestión y sobre la situación económica del país y de los ciudadanos.
Y ahora yo, en pocas palabras le voy a decir.
Querido Mariano, aunque la mentira se diga con convicción no deja de ser mentira.


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